LAS FAMILIAS

Fue en la primavera de 2013, cuando un grupo de familias con hijos de edades cercanas a los tres años, pusieron en común sus inquietudes ante la inminente escolarización de sus hijos pensando, en cómo podían ofrecer una alternativa a la escuela en Sevilla capital, ya que ninguna de la iniciativas locales de aquel momento, era capaz de dar respuesta a esas inquietudes.

 

De esta manera, buscando un proyecto donde todas las partes tubieran voz y voto, y donde todas las partes pudieran desempeñar un papel, se crean una serie de encuentros promovidos por aquellas familias con ese interés creciente de otro tipo de educación. Con ello, se pretendió dar una respuesta a las familias con la urgencia de atender a sus hij@s de tres o más años, y ofrecer una alternativa a otras familias que intentaban buscar otro tipo de iniciativas que respondiese más a las necesidades familiares y educativas que deseaban para sus hij@s.

 

LOS ACOMPAÑANTES

Es así, como dos educadores coinciden en el tiempo y en el espacio con el grupo de familias, manifestando su deseo de crear una alternativa a las conocidas en la ciudad, y decidiendo poner energía en la construcción de la misma, apostando por el desarrollo y la creación del mismo proyecto.

 

EL ESPACIO

Buscando el mejor lugar para nuestros pequeñ@s, como caído del cielo, surge un espacio en el mismo parque de San Jerónimo, lo que ha posibilitado un ambiente acorde a este tipo de proyecto, facilitando el contacto con la naturaleza urbana: el río, los árboles, las praderas, el huerto y los animales. Un espacio, que permite el acceso a la gente que vive en Sevilla, de disfrutar de otro tipo de contacto, que no sea el duro y negro asfalto de la ciudad.

 

Además, dispone de un aula de 100 metros cuadrados debidamente acondicionado, para que los niñ@s puedan desarrollar sus aptitudes y capacidad de aprendizaje por medio de actividades artísticas, lúdicas y cognitivas, y de una pequeña cocina y comedor.

 

la TAMBORA

Así fue como nació TAMBORA, que al igual que otros nacimientos, ha estado lleno de expectación, alegrías, tristezas, dolor, encuentros, separaciones...

 

Desde abril de 2013, momento en el que empezó a gestarse este gran sueño, el proyecto se ha ido consolidando y definiendo, nuevas familias se han ido sumando, mientras que otras que lo iniciaron decidieron abandonarlo. Es un proyecto que se construye día a día. Una nueva escuela, participativa, activa y viva. Una escuela no solo para nuestr@s hij@s, sino también para nosotr@s mismos, padres, madres, acompañantes y demás actores que participan en la misma.

 

Y así fue como comenzó este gran viaje. Un viaje, del que nos queda un gran camino por recorrer, pero que seguro que jamás vamos a olvidar, y que sin la participación de todos aquellos que estuvieron presentes en el inicio, no hubiese sido posible realizar.