Poder cuestionar nuestro aprendizaje como individuos es la primera fase para iniciar un proceso donde se contemple otro tipo de educación. 

Si no nos cuestionamos esto a nivel profundo, acabaremos por seguir simples modas no siendo coherentes con nuestra propia forma de vida. 

Para ello, proponemos lo siguiente:

Un trabajo personal sobre cómo ha sido la educación qué he recibido. Desde la primera etapa hasta la etapa adulta. Ver cómo se vivía cada proceso.
Marcar los aspectos positivos y negativos del mismo. 
Compartirlo con la pareja. 
Poder realizar nuestra propia carta de ASPIRACIONES qué tenemos frente a nuestro(s) hij@(s)s, qué esperamos de ellos, pensar qué aspiraciones que no hemos podido realizar y si inconscientemente estamos empleando energía para que nuestr@ hij@ lo desarrolle. 

Poder hacer una valoración de lo que ha significado para nosotros el proceso escolar, y las aspiraciones que nuestros padres han puesto en nosotr@s, nos permitirá poder (re)pensar otro tipo de escuela, otro tipo de acompañamiento y otra forma distinta de ver el camino del aprendizaje.