Son muchos los autores: Steiner, Pestalozzi, Montessori, Rebeca y Mauricio Wild.... grandes referentes donde mirar para seguir caminando y trabajar.

 

No obstante, creemos que cada lugar y cada grupo necesita una mirada única y nueva, por ello, creemos en este tipo de pedagogías que permiten un trabajo holístico, cuerpo-mente-corazón, respetando su proceso y sus necesidades. Donde nos centramos en el respeto, la aceptación, la autonomia, la libertad, los límites y el descubrimiento de sí mismos y del entorno, permitiendo mantener su conexión con su propia persona, reconociendo sus necesidades y deseos, permitiendo poder aceptar las necesidades y deseos de otras personas.

 

Fomentando la verbalización y el reconocimiento de los sentimientos y emociones, donde se fomentará el desarrollo de los diversos aprendizajes artísticos y de conocimientos mediante la experimentación y la magia del descubrimiento. Y donde tendrá un papel muy destacado la relación con los iguales y los adultos, posibilitando el acercamiento al barrio, y a su comunidad, fomentando el desarrollo de la misma. 

 

Además, destacamos la necesidad del movimiento, desarrollando una consciencia corporal, para conocerse a sí mismos y a expresarse y vincularse con los otros.

 

Otro aspecto a considerar es que damos mucha importancia al periodo de adaptación, no determinando la duración, sino que dependerá de lo que cada niñ@ necesite para estar confiado y relajado en el ambiente. 

 

Proponemos también una metodología dialogante que facilita y propone sin imponer, ofreciendo espacios preparados, actividades opcionales y diferentes salidas, donde cada niñ@ pueda decidir de forma autónoma y libre el que más le interesa según el momento y la necesidad. En un ambiente relajado donde los más pequeños se sienten libres de expresar y gestionar sus emociones, además de explorar y manipular una gran diversidad de materiales, fomentando la propia autofabricación y reutilización de objetos, desarrollando así una consciencia sobre nuestro medio que nos rodea sin fomentar el consumo innecesario de objetos. 

 

Donde los límites son impuestos por el respecto del otro, al espacio y a los objetos. Donde los niñ@s no hacen lo qué quieren sino que quieren lo que hacen. Basado en un ambiente preparado que permite libertad de movimiento y libre elección del material en función de las necesidades de cada niñ@, desarrollando así sus capacidades y potencialidades. 

 

Se pretende dar las herramientas creativas necesarias para poder hacer frente a las diversas situaciones cotidianas del día a día. De esta manera, los conflictos se acompañan, garantizando la seguridad física y emocional, con tal de que pueda dar respuestas por sí misma o las dificultades. 

 

Donde se apuesta por un tiempo en el cual saborear los aprendizajes. Los niñ@s han de poder ser niñ@s y disfrutar plenamente de todas y cada unas de las etapas de su desarrollo. El ritmo de cada uno es distinto, por eso los procesos que hagan madurar han de ser poco a poco sin romper ningún estado ni avanzar innecesariamente. Donde cada aprendizaje ha de realizarse en el momento oportuno y no cuando toca. 

 

De esta manera, el tiempo y cómo lo organizamos se ha de (re)pensar por todas las partes, acompañantes, niñ@s y las mismas familias. Siendo conscientes donde priorizar y centrar la atención, y también ser capaces de poder perder el tiempo, ya que es con propuestas que no organizadas ni estructuradas las que se convertirán realmente en aprendizajes significativos para sus vidas. Por ello, es necesario poder dar suficientes tiempos, disfrutando cada momento, con tal de que pueda vivir de forma plena y creativa el aprendizaje. 

 

El juego es la actividad principal. Entendida como un medio de expresión y descubrimiento necesario para poder desarrollarse en todos los niveles: intelectual, social, afectivo, emocional, corporal, estructural...El juego, es así, un excelente posibilitador, es el medio por el cual los niñ@s aprenden y se relacionan, desarrollando nuevas estructuras mentales.

 

El juego, con la sensación de exploración y descubrimiento que lleva a encontrarse en situaciones de "prueba" para resolver posibles significados y cambios personales. El juego activa y estructura las relaciones humanas, ya que jugando las personas se relacionan sin prejuicio ni lazos, y se prepara para encarar aquellas situaciones vitales, que les permita definir su identidad. 

 

Cuando se juega y se comparte el tiempo, en el juego con los iguales se establece un intercambio comunicativo en el que se muestran en actitud: lúdica; creativa (explorando nuevas conductas y abiertas a nuevas experiencias); plásticas (adaptable, sincera, espontanea y natural); transformadora de la realidad (abierta a encontrar y considerar nuevos significados delante de las situaciones y actitudes);liberadora (buscando la evasión, la relajación)divertida y de placer (desarrollo la capacidad delante de la vida) libre y voluntaria.