"Poder crear un espacio educativo que no quite al niñ@ su alegría de vivir, la curiosidad, su individualidad y el sentido por su valor y el de los demás".

Rebeca Wild. Educar para ser

La educación libre se basa en el respeto de las necesidades vitales de los niñ@s, las cuales se muestran muy definidas, y con varios enfoques y matices por muchas de las corrientes psicológicas actuales y anteriores.

En este sentido, entendemos que educar no es instruir, sino acompañar los procesos vitales del desarrollo de cada niñ@ a través de una intervención de los adultos no directiva que presta atención en los ambientes relajados y adecuados a las características y necesidades motoras, emocionales y mentales de los niñ@s. Teniendo muy claro que el protagonista de este proceso no es el adulto, o las expectativas de est@, sino del propio niñ@.

A veces la palabra "libre" puede llevar a cierta confusión. No se trata de un concepto ingenuo de libertad, en el que se permite todo y no se respeta nada. Entendemos que la vida está limitada, desde sus orígenes. Y que precisamente el que ofrece al niñ@ su madurez como persona es precisamente la existencia de unos límites claros, coherentes y no arbitrarios. Pero a la vez lo que permite que un niñ@ desarrolle una buena autoestima y una confianza en sus propios recursos es la posibilidad de tomar decisiones sobre sus proceso de aprendizaje, desde la percepción de sus necesidades vitales y de los otros.

La Educación consciente contempla las esferas física, mental y emocional de cada niñ@, para poder así acompañarles de una forma activa y respetuosa en sus procesos de crecimiento y aprendizaje. Garantizando un ambiente de amor incondicional y respeto por su individualidad es la base para que puedan desarrollar al máximo su potencial humano.