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Bienvenidos a Tambora

Asociación de madres y padres
Jardines del Guadalquivir
Sevilla

¿Quiénes somos?

Somos Tambora

Somos una asociación legalmente constituida de madres y padres que, cuando nuestros peques eran bebés, iniciamos nuestra andadura como grupo de crianza y que, conforme nuestros niños fueron creciendo, fuimos buscando modelos de compartir cuidados y socialización de manera respetuosa con sus ritmos de desarrollo.
A la vez, también surgía la necesidad de respetar nuestros propios ritmos: de descanso, trabajo, desconexión, creación, etc. Así que decidimos intentar compartir/repartir una parte de la carga de cuidados que necesitan nuestras criaturas entre un grupo de familias afines.
Esta idea ha ido desarrollándose y se materializa hoy en día en un sistema de turnos para repartir cuidados: acompañamiento de los peques, comidas, preparación del espacio y materiales para que sea rico para los niños, etc. Todo esto es posible y se alimenta de nuestro interés en cómo funcionar y cuidarnos en colectivo, una dimensión del proyecto que nos da penas, alegrías, trabajo, fuerza...en fin, mucho crecimiento para las adultas del colectivo también.
El principal objetivo del proyecto es crear un lugar de encuentro donde las niñas y niños, madres y padres puedan trabajar de forma integral todos los aspectos de la persona, desde ámbito socio-educativo artístico, físico y emocional, en definitiva: Cuerpo, Corazón y Mente. Para poder alcanzar esto, actualmente contamos con un espacio cubierto en los Jardines del Guadalquivir, que posibilita la creación, experimentación y aprendizaje diario, vinculado con el ciclo vital y las necesidades del grupo de niñas y niños, atendiendo al mismo tiempo las cuestiones individuales.

El Entorno

¿Cómo nos relacionamos con nuestro entorno?

I. Tambora en los Jardines del Guadalquivir

Cuidamos, damos vida al parque y nuestros hijos crecen en la naturaleza.
Tambora es un espacio de juego y aprendizaje para nuestros hijos de 3 a 6 años que se ubica en los Jardines del Guadalquivir. Esto permite que vivan dentro de un entorno urbano, en contacto con la naturaleza.
En Tambora, los niños juegan a diario con la tierra. Construyen ríos, caminos y pasteles de barro. Saltan en los charcos y abren la boca para beber el agua de la lluvia. A menudo pasean por los jardines y aprenden a reconocer diferentes árboles y plantas. Recogen sus hojas y flores, haciéndose conscientes de los cambios cíclicos de la naturaleza. Observan las hormigas, los escarabajos, las mariquitas y las mariposas.
Trepan a los árboles y se refugian bajo su sombra cuando el sol aprieta. Han aprendido a germinar y plantar semillas, y cariñosamente, pequeñas plantas. Además, al estar en la ciudad, tienen la suerte de poder desplazarse en bicicleta hasta la escuela, modo de transporte rápido y ecológico. También pueden contar con otros servicios propios del entorno urbano, como el servicio de préstamo de las bibliotecas públicas o la asistencia a ciclos de teatro infantil.

Por otro lado, el parque se beneficia de la presencia de los niños en él, que le da vida y que además le proporciona cuidado. Nuestra asociación limpia y asegura la zona limítrofe a las caracolas en las que se desarrolla nuestra actividad. Nuestra presencia y el uso diario de esta zona (que está un poco aislada de la vida de la ciudad), la convierte en un lugar más seguro.



II. Tambora como modelo de participación ciudadana.

La elección de participar en un proyecto tan exigente a nivel de implicación personal y emocional es también, para muchos de nosotros, una manera de experimentar maneras diferentes de vivir, de relacionarnos, intentando mostrar a los niños del mañana una ventana hacia otros valores, otras maneras de pensar la vida en su conjunto, dándole valor al común, a la comunidad, al hacer y estar juntos.
El parque, y más concretamente las caracolas que tenemos cedidas, son patrimonio de la ciudad, y actualmente están siendo cuidadas y gestionadas por la ciudad: por una asociación de ciudadanos y ciudadanas (Tambora).
Los recursos públicos no llegan para cuidar todo el patrimonio de la ciudad, la ciudadanía está deseosa de responsabilizarse de su propio patrimonio...pues regulemos y organicemos esta relación de colaboración.
Desde que estamos en el espacio hemos arreglado las abundantes goteras del tejado, desratizado, cambiado frecuentemente los enormes -y caros- cristales de climalit de las ventanas de las caracolas (las rompen a pedradas), pintado una y otra vez el exterior, limpiado semanalmente el interior, organizado y cuidado todo lo que hay dentro almacenado.... En general hemos conservado y dado vida a unas instalaciones que abandonadas, seguramente se hubieran perdido.
Tambora es un ejemplo de que estamos preparados para la gestión ciudadana de lo público. ¡Y encantadas de hacerlo!

Alternativa colectiva para la organización de los cuidados

¿Cómo nos cuidamos las familias?

El colectivo está constituido como asociación y se autofinancia. La organización y la toma de decisiones se hace a través de la asamblea y por consenso (contamos con la ayuda de un facilitador de asambleas).
Esta manera de funcionar fomenta la participación de todxs y ayuda a tener en cuenta las diferentes voces que constituyen el grupo, intentando no dejar ninguna de lado.
Es una forma de organizarse más lenta y difícil pero estamos convencidas de que es beneficiosa para el grupo y está más en concordancia con nuestros valores.

La participación en un proyecto así trae varios regalos inesperados. Por un lado las familias aprendemos a relacionarnos con otros niños que no son nuestros hijos y nos convertimos para ellos en figuras de referencia.
Los vínculos que se forman entre las familias son muy estrechos y nos permite construir una red de apoyo mutuo, tanto a nivel de tiempo, económico y emocional. Aprender a tratar a los niños nos enseña a tratarnos entre nosotrxs (adultos) y nos confronta con comportamientos heredados y automáticos.
En general crecemos todxs: niños, adultas y el grupo en sí mismo.
Otros aspecto muy importante para las familias socias de Tambora, es la formación, Tambora es fuente de aprendizaje constante para nosotras. Tanto en el día a día como en los momentos en que compartimos, investigamos y discutimos aspectos relacionados con la educación de nuestros hijos, la educación en nuestra sociedad, salud, autoorganización, etc.

acompañar

¿Cómo acompañamos a los peques?

Tambora se inspira en la visión del desarrollo de los niños (y el papel de los adultos en él) de Rebeca y Mauricio Wild, en pensadores y pensadoras como Pestalozzi, Maria Montessori, Steiner-Waldorf, Bernard Aucouturier y la educación viva, la metodología bosquescuela, que apuesta por crecer en un modelo sostenible con la naturaleza y al aire libre....
En España (y fuera de España también) existen un gran número de proyectos similares. Ver enlace a​ Ludus​.

Apostamos por un acompañamiento que confía en que los niños son capaces de desarrollar por sí mismos sus potencialidades, a poco que los adultos les dejemos tiempo, les proporcionemos un espacio preparado y seguro, y les pongamos a su alcance materiales adaptados a sus necesidades; acompañándoles (en la medida de lo posible) con cariño y respeto sus procesos de crecimiento y de aprendizaje. Para que una planta crezca, de nada sirve tirar de sus hojas; lo importante es darle un suelo rico, agua y luz.
Para nosotrxs esto equivale a que nuestros niños tengan un lugar donde desarrollen sus potencialidades, donde tomen decisiones sobre sus actividades, donde adquieran confianza en sí mismos.
El eje principal del acompañamiento que intentamos llevar a cabo consiste en respetar el ritmo de los procesos de desarrollo y aprendizaje de los peques. Valoramos los procesos sobre los objetivos; la escucha; la gestión y el reconocimiento de las emociones; y la comunicación no violenta.

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Jardines del Guadalquivir
Sevilla

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tambora.aprendizaje.activo [arroba] gmail.com